Viernes, 20 Octubre 2017
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REINTERPRETADA II. LAS CENIZAS DEL RUISEÑOR: YDÁÑEZ EN EL LÁZARO GALDIANO
por Clara Bajo Publicado el 15 de Febrero de 2016
Santiago Ydáñez Reinterpretada II. Las cenizas del ruiseñor
Rafael Doctor
Museo Lázaro Galdiano
Madrid

El Museo Lázaro Galdiano inauguró la pasada semana la segunda edición de su programa ‘Reinterpretada’, en el que participa en esta ocasión el pintor Santiago Ydáñez (Puente de Génave, Jaén, 1969) con la exposición que ha venido a llamarse ‘Las cenizas del ruiseñor’. En ella han confluido múltiples elementos que conjugándose al unísono han dado lugar a un proyecto redondo dentro de un marco artístico muy concreto.

En primer lugar, se trata de una muestra que actúa como preámbulo de ‘Capital Animal’, un evento cultural que tendrá lugar a lo largo del 2016 contando con diferentes actividades, desde conferencias a exposiciones, en diversas sedes de Madrid, como el MNCARS o Matadero. Su principal objetivo sería la reivindicación de los derechos de los animales, protagonistas principales de esta iniciativa presentada en La Casa Encendida¹ el pasado martes 26 de enero. El gestor cultural y escritor Rafael Doctor Roncero, uno de sus promotores junto a Ruth Toledano y Concha López, mantiene precisamente una fructífera relación profesional con la Fundación Lázaro Galdiano con la que ya ha colaborado en ocasiones anteriores, comisariando ‘Taxonomía del Caos’ o ‘Reinterpretada I’, en la que participó el salmantino Enrique Marty. Ahora se vincula de nuevo a ella al dirigir la segunda edición del programa con esta exposición. Por tanto, se establece una conexión directa que la encuadra perfectamente no solo en la política cultural que defiende la fundación, sino en un proyecto más ambicioso como ‘Capital Animal’.


* Capital Animal, http://www.capitalanimal.es/.

Por otra parte, ‘Reinterpretada’ nace con unos objetivos muy específicos dentro de los propósitos perseguidos por la Fundación Lázaro Galdiano y su museo. Este centro supone el legado del afamado coleccionista español del siglo XIX José Lázaro Galdiano que, en su afán por reunir un espléndido conjunto artístico que sirviera para enaltecer y enriquecer la cultura de sus compatriotas, decidió donar su colección al Estado con la condición de exponerse en su palacio Parque Florido, actual sede del museo. El carácter de esta institución es por tanto muy concreto, y sobresale especialmente por la variedad en la naturaleza y el origen de las piezas que lo componen y que responden al heterogéneo gusto particular de su fundador. Desde armas del siglo XV o tejidos nazaríes hasta representativas pinturas de Goya o un Bosco, sus obras forman un núcleo cerrado que ve limitadas sus posibilidades de ampliarse con nuevas adquisiciones. Esto conlleva el riesgo de caer en un posible estancamiento del que se salva gracias a colaboraciones y programas que logran introducir dinamismo y transforman el museo, en palabras del comisario, en un «espacio de reflexión y reactualización constante». Un claro ejemplo de ello sería ‘Reinterpretada’, proyecto que busca la revisión y difusión de la colección permanente desde la perspectiva del arte contemporáneo invitando a artistas actuales a reflexionar sobre los fondos y ofrecer su personal visión de los mismos.


* Sala 1 ‘El coleccionista’, contraportada de libro decorada con un retrato de José Lázaro Galdiano / Sala 4 ‘La Cámara del Tesoro’, estuche decorado con un detalle de ‘El Salvador adolescente’ atribuido a Giovanni Antonio Boltraffio.

Teniendo en cuenta todos estos ingredientes, Santiago Ydáñez se revela como el artista idóneo para participar en este proyecto, tanto por su trayectoria como por su producción en la que hay una fuerte presencia animal. El título de la exposición, ‘Las cenizas del ruiseñor’, se debe a la primera obra que se presenta al público y que deja clara la dinámica del recorrido que se propone al visitante: una urna conmemorativa de la colección conocida como la ‘Tumba del pájaro’ se dispone ante la reinterpretación plástica de Ydáñez en gran formato. Se establece así una comparación directa entre fuente de inspiración y su integración en el imaginario creativo del artista invitado, además de anunciar el hilo conductor de la muestra, la relación entre hombre y animal. Es este diálogo entre las piezas del museo y las de Santiago Ydáñez el que se mantiene en la esencia del conjunto, entremezclándose unas y otras en las salas de la exposición permanente de esta institución en igualdad de condiciones, además de ocupar algunas salas dedicadas a temporales como la Sala Pardo Bazán o la de Arte invitado. Esto da lugar a que la visita a la colección del Lázaro Galdiano durante los próximos meses implique necesariamente la contemplación de las pinturas de Ydáñez y así, el público tendrá que enfrentarse a los interrogantes que se plantean, ir descubriendo las piezas y las conexiones que hay entre ellas. Estas se basan en diversos aspectos de los ítems del museo, desde la iconografía y la temática a la cronología. Así, se pueden reconocer dos óleos esenciales como punto de partida, ‘La entrada en el Arca de Noé’ de Brueghel el joven y ‘La buenaventura’ de David Teniers, que son claros ejemplos de una reinterpretación formal, mientras otros objetos del museo dan paso a una emulación temática, como las casullas decoradas con pájaros junto a los tejidos del último piso2, y tipológica, en cuanto a los delicados objetos intervenidos por el artista, como espejos o libros en los que inserta diferentes escenas.


* Sala 14 ‘Arte español del siglo XIX’, estuche decorado con un detalle de ‘Gertrudis Gómez de Avellaneda’ de Federico de Madrazo / Sala 19 ‘Escuela inglesa de los siglos XVII a XIX’, libro intervenido en su contraportada por el artista.

Por tanto, el diálogo abierto entre las obras antiguas y las contemporáneas conlleva que no puedan adscribirse solo a las de temática animal con periquitos, perros y jilgueros, sino que debe incorporar forzosamente otro de los puntos fuertes de esta colección, el retrato, al que se le llega a dedicar una galería que entremezcla los retratos originales y los recién llegados, aunándose su diferencia estilística a través  del uso de marcos de la época adquiridos por Ydáñez. Esta conjunción estética es especialmente palpable en la Cámara del Tesoro, en cuyas vitrinas se exponen joyas y otros enseres de artes suntuarias junto a pequeños objetos de época intervenidos por el artista que, si bien pueden engañar al ojo en un primer momento, se pueden reconocer además de por la inconfundible técnica de este pintor, por la falta de una pequeña cartela que les acompañe. Este tipo de piezas, entre las que destacan los estuches de cubertería, se mantienen como una constante en la producción del artista desde 2013, cuando mostró estos objets trouvés que va comprando en los mercadillos de Berlín, donde Santiago Ydáñez reside y trabaja, en la exposición ‘Schmutziger Schnee’, presentes en sus proyectos más recientes, como es el caso de ‘Birds’ en la Dillon Gallery de Nueva York abierta hasta el pasado mes de enero. La gran cantidad de obras que Ydáñez ha creado para esta edición de ‘Reinterpretada’, muchas de ellas sin haberse llegado a exponer por falta de espacio, adopta un soporte muy variado que influye en los sistemas de su exposición, igualmente dispares: desde la pintura sobre plato o contraportada de libros a la de gran formato o el tríptico. No faltan referencias a colegas que han colaborado o colaborarán con el Museo Lázaro Galdiano, como las reinterpretaciones de las pinturas de Goya que además de fascinar a José Lázaro también obsesionaron a Enrique Marty en la edición anterior. Otro guiño se encontraría en su personal visión de ‘La Balsa de la Medusa’ de Géricault, protagonizada en su versión por un perro, cómo no, de la que José Manuel Ballester, otro artista invitado a la institución próximamente, se inspira igualmente en una de sus pinturas. Confluyen de esta forma, una serie continua de vínculos y reflexiones que no tienen cabida exclusivamente en el marco de este museo, sino que se propone la itinerancia de la exposición gracias al apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional y Desarrollo, con sedes en países latinoamericanos, siendo México D.F. la primera de ellas.


* Sala ‘Pórtico’.

Se trata, en definitiva, de una relectura transversal de los fondos de este museo desde la contemporaneidad de un artista como Ydáñez, cuyo estilo personal aporta un capítulo más a la historia de las obras que versiona y, si bien confiesa que las abundantes piezas de pequeño formato requieren de él un gran esfuerzo técnico, reconoce que «podría estar toda la vida reinterpretando la colección».




¹ En este centro tendrá lugar el ‘I Congreso de Pensamiento y Acción Animalista Capital Animal’, además de la exposición ‘Animalista. Representación, Violencias y Respuestas a la cuestión animal’ en la que participarán entre sus numerosos artistas algunos vinculados al panorama artístico andaluz como Pierre Gonnord.

2 Sin embargo, estas piezas no fueron creadas ex profeso para esta exposición, proceden de la celebrada recientemente en el Centro Atlántico de Arte Moderno en las Palmas de Gran Canaria, ‘De reojo’, en las que estas casullas conectaban con el componente religioso de la muestra.

3 La traducción de su título corresponde a ‘Nieve sucia’.

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PRESENTE CONTINUO - Sevilla (España) - 2015 - ISSN 2444-5231
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