Lunes, 23 Octubre 2017
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IRENE SÁNCHEZ MORENO, EL PAISAJE COMO MEMORIA VIVA
por María Tolmos Publicado el 31 de Marzo de 2016

IRENE SÁNCHEZ MORENO > Savia Seca
 
Cámara Oscura - Madrid
Hasta el 2 de abril de 2016

 
Preparar un viaje donde se puede trazar un itinerario imaginario, un viaje escenográfico de lugares independientes, donde un flujo de vida queda atrapado en el tiempo, dentro de un óleo, con toda la magnificencia de un paisaje que no existe sin la mirada de la minúscula persona que lo habita. Esta sensación queda muy cerca de la línea de trabajo que Irene Sánchez Moreno (Granada, 1983) muestra en su primera exposición individual en Madrid. De forma simbólica, la artista mantiene la entidad del paisaje en la práctica tradicional y reflexiona sobre el mismo entendido «como medio y material». Es una revisión que aúna el objeto y la manipulación del hombre con la historia y el relato inacabado susceptible de ser interpretado por el espectador.

Dentro de la exposición, la luz y la fuerza de los colores determinan el firme soporte de los planos, los cielos casi amenazantes recuerdan el poder de la naturaleza y se fusionan e invaden las paredes de la sala. Las altas montañas crecen en su inmensidad y los senderos incorregibles construyen un lugar, que no es preciso pero sí reconocible. Se pueden así definir escenarios que impiden y estorban pero que dimensionan la realidad más allá de la objetiva representación. Lejos de ser un artificio, se establece en cada obra un lenguaje concreto, una relación de elementos, objetos o situaciones con una incidencia paródica, grotesca o moralizante, arrebatan la vista y desposeen el paisaje. La manera de representar el espacio que tiene la artista es la consecuencia de otorgarle carácter, una manera de concebir el lugar desde una perspectiva en orden pero con una apariencia visual manipulada que gracias al trabajo de su pincelada, abre ángulos de intencionalidad.

La fuerza con la que la iluminación marca su trabajo, como si siguiera un proceso de revelado fotográfico, junto con la ausencia de sombras y la aplicación de color, arroja una sensación cegadora característica de la pintura de finales del siglo XIX. Se puede apreciar en ´Mañana y Tarde´ (2014), donde hace uso de esa potencia cromática que hace única la representación. El espectador puede valorar también la pincelada que borda en azules, blancos y morados la configuración de un desbordante episodio de la naturaleza en ´Humo´ (2014). La artista incorpora personajes, al estilo de la pintura de Caspar David Friedrich, que nos dan la espalda pero que nos acompañan y nos invitan a entrar en la escena, recogidos en la inmensidad de la naturaleza, con ese cariz fílmico, haciéndonos sentir o protagonistas o insignificantes, pero entornando una cotidianidad que deja huella; ´Aproximación´ (2014), es un buen ejemplo de ello.

Se trata de una muestra donde se establece una convivencia que conversa entre hombre y naturaleza, habitando en una cohesión-tensión donde una parte pone la sangre y otra la savia. El paisaje como memoria viva que contiene la huella del hombre modifica el aspecto visible del terreno que no es sino la belleza de las cosas vivas. Un viaje de percepciones donde prevalece un intento de afirmación ante una infinitud abismal e inalcanzable en un «espacio ideal del imaginar, o del hacer». Y cabe pensar si de ese relato inacabado se construirán otros muchos en una cadena sin fin que enlaza la parte del hombre que siempre añora el paisaje que propone Irene Sánchez Moreno.

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PRESENTE CONTINUO - Sevilla (España) - 2015 - ISSN 2444-5231
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