Sábado, 29 Abril 2017
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ANTOLOGÍA: 25 AÑOS DE UNA COLECCIÓN
por Sara Blanco Publicado el 15 de Mayo de 2015
Sesión expositiva 25 aniversario
CAAC - Sevilla
Hasta el 27 de abril de 2016


T
odo cumpleaños necesita una celebración, incluso las grandes instituciones. Son momentos para fijar la vista en el pasado y detenerse a reflexionar sobre todo lo vivido. Y aunque es cierto que los veinticinco son sinónimo de juventud, frescura y vitalidad, a veces veinticinco años dan para mucho. Según cómo se mire.

Ese es el caso del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) que en este 2015 celebra el veinticinco aniversario de su constitución como centro de arte. Esta efeméride puede llevar a la confusión, ya que el CAAC abrió sus puertas en la sede que hoy lo alberga -el Monasterio de la Cartuja- en febrero de 1998. Sin embargo, dicha fecha no es más que la consolidación definitiva del museo tras casi una década de mudanzas e incertidumbre, una década que también sirvió para empezar a configurar lo que hoy en día es su colección. Un fondo propio ciertamente complejo, puesto que alberga las piezas adquiridas desde su fundación en 1990, las del propio monasterio cartujo y las del desaparecido Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla (1972-1998).

Por este motivo, 2015 quedará marcado en la historia de la institución por la inauguración de esta sesión expositiva, una de las agrupaciones temáticas que vienen siendo habituales en la política de actuación del centro dirigido por Juan Antonio Álvarez Reyes desde 2010. En este caso, la sesión `25 aniversario´ cuenta con la exhibición de cuatro muestras diferentes -retrospectivas todas, a su manera- que confluyen en el tiempo, aunque comienzan y concluyen en fechas diferentes. De ellas, tres pueden visitarse ya en sus salas, mientras que `El gran silencio´ será la que ponga el punto y final entre octubre del presente año y febrero de 2016.

La colectiva `No ver, no oír y callar. 1990-2015´, ubicada en el Claustrón Norte, fue la primera en abrir sus puertas con un discurso en torno a la producción artística de las últimas dos décadas y su contexto sociocultural inmediato. Para ello, el CAAC propone un recorrido por fascículos a través de la exhibición de piezas pertenecientes a sus fondos: Curro González (Sevilla, 1960) y Rogelio López Cuenca (Nerja, Málaga, 1959), quienes analizan el papel del arte en tiempos de crisis, Alfonso Albacete (Antequera, Málaga, 1950) o Inmaculada Salinas (Sevilla, 1967), con una producción de trasfondo conceptual, Candida Höfer (Eberswalde, Alemania, 1944) como hito de la fotografía artística en los noventa o Guillermo Pérez Villalta (Tarifa, Cádiz, 1948) y Rafael Agredano (Córdoba, 1955) con sus investigaciones sobre el cuerpo y la sexualidad.


*Vistas de la exposición `No ver, no oír y callar. 1990-1925´.

También hay cabida en esta colectiva para el videoarte, con piezas de Pilar Albarracín (Sevilla, 1968) y María Cañas (Sevilla, 1972) o para la nueva abstracción de José Piñar (Granada, 1967) y Wolfgang Tillmans (Remscheid, Alemania, 1968). Todo un repaso histórico que concluye de la misma forma que empezó, marcado por una crisis económica exacerbada. Por ello, las dos series pertenecientes a Jorge Yeregui (Santander, 1975) –`El valor del suelo´ (2005) y José Jurado (Villanueva del Duque, Córdoba, 1984) –`Land Escape´ (2011-2015)- son las que cierran la muestra dejando al espectador con la incertidumbre de si realmente hemos aprendido algo tras veinticinco años de vida.

Por otro lado, `ZigZag´ es la primera gran retrospectiva de la obra de José Ramón Sierra (Olivares, Sevilla, 1945) en el CAAC. Pintor, diseñador y arquitecto, son las tres facetas que le caracterizan, siendo esta última la que le llevó a participar en 1986 en la rehabilitación del Conjunto Monumental de La Cartuja para adecuar sus estancias a las necesidades expositivas de la Expo del 92. Así, se establecía una estrecha relación entre el artista y el propio edificio, una cuenta pendiente que se ha saldado con la inauguración de esta individual –comisariada por Víctor Pérez Escolano- en un momento tan especial como el presente. Por ello, el Claustrón Sur –uno de los espacios en los que él mismo intervino- se ha convertido en el escenario ideal para exhibir una producción de lo más polivalente, con piezas fechables desde los años sesenta hasta la actualidad a través de un hilo conductor que pretende resaltar por igual las múltiples caras profesionales de este artista sevillano.


*Vistas de la exposición `ZigZag´.

Sin embargo, de las tres, la muestra `El presente en el pasado´ situada en la Zona Monumental y ramificada hacia algunas dependencias del Pabellón Real, es la que más se dilata en el tiempo -un año completo-. Tanto su duración, como su ubicación en algunas de las zonas más “nobles” del CAAC, llevan a la conclusión de que nos encontramos ante uno de los eventos cumbres de la temporada. Esta cita posee unos objetivos claramente marcados: por una parte, la idea de enfrentar piezas muy diferentes pertenecientes a la compleja colección que posee el centro; pero a su vez, establecer un diálogo con el propio inmueble histórico, un encuentro interesante entre continente y contenido.

Como se puede deducir, `El presente en el pasado´ parte de una cavilación de gran riqueza que, sin embargo, conlleva una complejidad intrínseca difícil de llevar a buen término. Por ello, aunque el contexto espacial es favorecedor, la armonía no se consigue en algunos casos. Ejemplo de esto es la Iglesia, donde la monumental sillería Barroca no acaba de funcionar formalmente con la `Estación para la visualización de videos´ de Andrea Blum (Nueva York, 1950). No ocurre lo mismo en estancias como la Capilla de Santa Ana, donde la conjunción entre las piezas de José Manuel Broto (Zaragoza, 1949) y Pedro Duque Cornejo (Sevilla, 1677 – Córdoba, 1757) se traduce en un acertado maridaje espiritual. El movimiento anímico característico del naturalismo barroco sevillano consigue una simbiosis inmejorable con la afectación propia de la obra de Broto, donde la abstracción se convierte en la herramienta perfecta para expresar, en este caso, la emoción cristiana.


*Imágenes de la exposición ´El presente en el pasado`.

También sobrecogedora es la instalación de Louise Bourgeois (París, 1911 – Nueva York, 2010) en la Sacristía, sin duda la pieza más importante de estos fondos, o Cristina Iglesias (San Sebastián, 1956) en la Capilla de San Bruno, donde el espacio expositivo completa las obras y viceversa. La primera -`Cell (Arch of Hysteria)´ (1992-1993)- por su carácter envolvente, hace que el espectador perciba con claridad la carga emotiva que la artista pretende transmitir, al igual que ocurriría con los monjes cuando las imágenes de Zurbarán presidían el lugar. La segunda -`Habitación vegetal III´ (2000)- asombra por la concepción de lo vegetal como horror vacui ascendente a la manera de retablo cristiano y que recuerda a la instalación de Juan del Junco (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1972) -`Sueño del Ornitólogo II´- en este mismo espacio en 2008. Especial es también la relación que se establece entre la Inmaculada anónima que preside la sacristía de la Capilla de Afuera y la instalación `Ranking de peticiones marianas´, realizada ex profeso por Mariajosé Gallardo durante su individual en el Centro en 2013, un claro ejemplo de la posibilidad de establecer vínculos directos entre el presente y el pasado a través del arte.

Se ha de mencionar por significativa la reubicación de piezas de gran interés como la Sillería de coro -obra de finales del XVII- en su emplazamiento original, o el Calvario de Isidro de Villoldo (¿ - Sevilla, 1560) que fuera concebido para el ático del retablo de la Iglesia y que gracias a esta muestra puede contemplarse en la Capilla De Profundis en diálogo con el lienzo `IV Centenario de San Juán de la Cruz´ (1991) de Antoni Tàpies (Barcelona, 1923).

Por todo esto, la sesión expositiva `25 aniversario´ reflexiona, entre otras muchas cosas, sobre la importancia de poseer un fondo artístico de carácter público, para ayudar al ciudadano a comprender lo que somos a través de lo que hemos sido. Además, pretende conseguir que el contexto se haga presente, resaltando y poniendo en valor una de las características más importantes del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo: su sede. Un edificio de más de seiscientos años de vida puesto a disposición de la contemporaneidad con el objetivo de enriquecerse mutuamente, sumando valores para el futuro.


*Imágenes de la exposición ´El presente en el pasado`.

PRESENTE CONTINUO - Sevilla (España) - 2015 - ISSN 2444-5231
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