Viernes, 23 Junio 2017
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NORBERTO GIL, EL COLOR DEL CLAROSCURO
por Paloma Soriano Publicado el 26 de Noviembre de 2014

NORBERTO GIL > El elogio de la luz

Galería Birimbao - Sevilla
Hasta el 29 de noviembre de 2014
 
Luz y sombra. Dos conceptos que en Oriente y en Occidente tienen significados muy diferentes, siendo asociados al bien y al mal, a lo bello y lo feo. Pero, ¿qué pasaría si mezcláramos ambas concepciones? Es precisamente esto sobre lo que nos invita a reflexionar Norberto Gil (Sevilla, 1975), a través del estudio de interiores de la vivienda tradicional japonesa. El resultado son obras donde confluyen tres de sus líneas de investigación: la arquitectura, cultura oriental e iluminación en la pintura.
 
No es la primera vez que este artista se interesa por la arquitectura. En el año 1998, recién terminada la Facultad, expuso en la Galería Marta Moore (posteriormente, Isabel Ignacio) junto a Miki Leal en una muestra titulada ‘Edifica’, donde ya realizó algunas esculturas de carácter constructivo. Es a partir de 2004 cuando su entrega a este tema es mayor, estudiando en profundidad, por ejemplo, la obra del arquitecto Richard Neutra, del que le fascinaron precisamente sus viajes a Japón, un punto de inicio que le sirve para indagar en profundidad en aspectos de esta cultura, tales como los matices de la claridad y su reverso. Un aspecto clave en esta búsqueda fue la lectura de la obra de Junichiro Tanizaki ‘El elogio de la sombra’, un manifiesto sobre la estética nipona y el cuidado de sus detalles.

En ella descubre que, al contrario que en el mundo occidental –donde lo luminoso siempre se ha asociado a belleza-, en esta cultura más que captarla con precisión, interesaban las modulaciones de la misma y la yuxtaposición de sus sombras. De este modo, se crea continuamente una dualidad a veces un tanto paradójica: el claroscuro, la unión de las luces y las sombras. De todos estos planteamientos nace la idea de iluminar mediante el color la penumbra de los interiores de la vivienda tradicional japonesa.

Norberto Gil procede del mundo del diseño, y esto se hace notar desde el primer momento en sus obras y en la manera de ejecutarlas. Antes trabajaba en blanco y negro, pero ahora se siente cómodo con los cromatismos, en su mayoría planos; tanto es así que ahora lo inunda todo, restando protagonismo a los detalles, utilizando recursos del pop.

El único elemento que destaca en sus visiones de los interiores son las ventanas reticuladas propias de estas viviendas. Éstas proporcionan al artista un sinfín de posibilidades, haciendo que la claridad juegue con la sombra creando esa belleza oriental. Es por tanto, la diferencia entre ambas culturas y sus dispares concepciones sobre ambas ideas lo que en principio le llevó a investigar. Pero fue la fusión de ambas lo que hizo que construyera su trabajo final, un juego en el que la claridad se convierte en color, realizando de esta manera su particular “elogio a la luz”.

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PRESENTE CONTINUO - Sevilla (España) - 2015 - ISSN 2444-5231
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