Viernes, 24 Noviembre 2017
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NATALIA CASTAÑEDA, RECUERDOS DE HOJA CADUCA
por Laura Carneros Publicado el 18 de Enero de 2016

NATALIA CASTAÑEDA > Piedras de otros lados
 
Galería Isabel Hurley - Málaga
Hasta el 24 de enero 2016
 

Preservar la huella de lo cotidiano es más difícil que guardar un recuerdo valioso. Hay que darle brillo, relevancia, a un hecho diario, para evitar que se pierda entre las hojas secas idénticas que se acumulan de manera silenciosa, antes de que llegue el viento y las disperse todas.

Frente a la volatilidad y la tendencia de la memoria a reducirlo todo, no hay una estrategia común, cada cual se aferra a la suya. Hay quienes guardan entradas de cine en la cartera o desechos similares de ínfimo valor en cajas de galletas. Natalia Castañeda (Manizales, Colombia, 1982) más allá de conservar el propio objeto, lo transforma en pieza artística, la cual -se presupone- perdurará en el tiempo mucho más que aquello representado. El ejemplo más claro de su obsesión por inmortalizar lo caduco es su obra ‘Naturaleza muerta’ (2015), donde conviven -aún frescas- un puñado de rosas que yacen en el suelo junto al cuadro que las retrata. A medida que pasan los días y las semanas del periodo de la exposición, se hará evidente que el óleo sobre lino, en este caso, ha sobrevivido a la descomposición de la materia.

Pero además de la pintura, la artista colombiana utiliza varias formas de atrapar el espíritu de aquello con tendencia a desaparecer. La muestra se compone de fotografías, esculturas, dibujos e incluso alguna instalación. Entre lo plasmado encontramos, sobre todo, referencias a la naturaleza, donde las flores, el mar y las rocas toman el protagonismo dentro del universo creado por Castañeda. Así pues, frente a lo perecedero y las aportaciones residuales de la humanidad al paisaje -como una botella de plástico-, lo perenne toma relevancia. Las montañas, los ríos, las olas que se intuyen incesantes, dan significado al título de la exposición ‘Piedras de otros lados’, que hacen referencia al movimiento de aquellos elementos inertes condenados al cambio continuo. Como un reflejo de este eterno retorno, la evolución vital de cada individuo queda ligada al ecosistema del cual forma parte y que contiene las claves de su evolución.

El discurso de la artista se muestra sugerente, e invita en cierto modo a la contemplación, un tema que siempre asoma en los diversos trabajos de su trayectoria. Sin embargo, cuesta dejarse llevar del todo y conectar con la quietud planteada. La diversidad de elementos dificulta en cierto modo la inmersión, debido al cambio entre los diferentes formatos. La fluidez del recorrido queda truncada, y el discurso entre unos y otros elementos llega a diluirse en ocasiones. De este modo, el espectador navega entre islas distintas dentro del mismo archipiélago, encontrando en cada una diferentes terrenos y surcos fluviales amparados bajo una misma climatología. Por un lado, los dibujos, las pinturas y las fotografías indagan más en ese paisaje interno, en la psicología y las leyes azarosas de la existencia. La representación abstracta de la naturaleza encuentra su hilo conductor en las tonalidades azules, grises y verdosas, capaces de evocar el subconsciente. Por otro lado la serie escultórica ‘Piedras errantes’ (2014), compuesta de porcelanas de mayor vivacidad, se complementa con la instalación perteneciente a ‘Espera me amarro el zapato’ (2015), no por el hecho evidente de que ambas sean obras formalmente similares, sino porque atienden al concepto de “petrificar” lo mutable.

Es en una lucha cotidiana donde quizá esas “piedras errantes” encuentran su lugar común, su área de descanso. La evolución y el movimiento interno frente al empeño de estatismo confluyen en la necesidad de una transformación constante. De este modo, la caducidad de los recuerdos se hace más resistente, y la rudeza de la materia implacable se deja transformar por el paso del tiempo. Quedan así hermanados dos conceptos antagónicos mediante la experiencia artística: la fragilidad de la memoria toma consistencia frente a la desaparición inexorable y el mineral adquiere su apariencia definitoria mediante un proceso de continuo desgaste.

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PRESENTE CONTINUO - Sevilla (España) - 2015 - ISSN 2444-5231
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